[AUSTRALIA] Mi primer experiencia en Couchsurfing

Hace algunos años que formo parte de esta red social pero recién en este viaje empecé a conocer más sobre cómo usarlo. En este post les cuento cómo fue hacer couchsurfing en tres casas distintas de Australia.

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¿Qué es CouchSurfing?

Es un método de intercambio social y de hospitalidad. Esto incluye relacionarse con el otro a través de charlas, anécdotas, comidas, relatos, fotos, aprendizaje. Además es una red social que permite conseguir hospedaje gratuito y conocer nuevas culturas a través de una experiencia diferente a la del turista tradicional. El objetivo es ayudar al viajero y facilitarle un lugar donde pasar la noche sin dinero de por medio.

¿Cómo funciona esta red social?

Para empezar hay que crearse un perfil en el que figure información general de la persona. Luego hay que detallar si se desea hospedar a personas o buscar hospedaje o ambas, y en caso de querer hospedar también es necesario poner información de la casa.

A la hora de buscar hospedaje los usuarios se ponen en contacto y acuerdan la cantidad de tiempo que van a hospedarse. Una vez que termina cada experiencia es fundamental dejar una referencia en el perfil de la persona que nos alojó y esa persona hará lo mismo en nuestro perfil.

Las referencias son importantes al momento de buscar un couch porque nos permite saber qué opinan los demás sobre esa persona. Las opciones pueden ser positivas, negativas o neutral.

¿Cómo fue mi experiencia haciendo Couchsurfing en Australia?

1. Casa de Richard

Mi primer host. Mi primer casa. Mi primer día en Australia. Una vez que nos bajamos del tren llamamos a Richard y nos vino a buscar a la estación de Panania. Era nuestro primer contacto con un australiano así que eran mayor los nervios y la ansiedad por conocerlo. Por suerte nos recibió 10 puntos. Después de 44 horas viajando de Argentina a Australia con dos escalas en el medio lo que más deseaba era llegar y encontrar una ducha y un colchón. Y así fue. Richard nos ofreció su living para que nos pongamos cómodas.

Desde el primer momento fue muy amable con nosotras, si bien es una persona muy callada y seria, de vez en cuando nos largaba una sonrisa. Le convidamos de tomar mate para que pruebe, y de a poco fuimos entrando más en confianza.

La idea era estar solo tres días en su casa, pero viendo que estábamos muy cómodas le pedimos a Richard de estar unos días más. Y así fue que nos quedamos 12 días ahí y él nos terminó ofreciendo una habitación propia. De a poco fuimos queriendo acercarnos más. Le ofrecimos de ayudarlo con la limpieza de la casa y con Sharon nos pusimos a trabajar para que todo luzca bien.

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Richard es un hombre grande, solitario, serio, callado, pero a su vez muy amable. El fin de semana decidió compartir momentos con nosotras y nos invitó a andar en bicicleta y recorrer su ciudad. También nos llevó a conocer un market donde venden cosas baratas de todo tipo. Y un día antes de irnos, aprovechando que era domingo 29, lo invitamos a almorzar unos ricos ñoquis con salsa bolognesa que hizo Sharon.

NOQUIS!

Podría decir que mi primer experiencia fue muy buena, hubo un rico intercambio y charlas interesantes. Si bien él es una persona bastante fría pudimos compartir varios momentos. Me voy con un lindo recuerdo de él, de su casa y de Panania.

2. Casa de Louise

Louise vive con su marido en un barrio de Brisbane en una casa gigante. Tan grande es la casa que hospeda a muchas personas, entre ellos a dos italianos, que están trabajando actualmente en la ciudad. Justo el día que llegamos era el cumpleaños de Eleonora, así que estuvimos de festejo con torta incluida.

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Louise desde el primer momento fue muy atenta y estuvo encima nuestro por si necesitábamos algo. A diferencia de Richard que era más introvertido y más seco, ella se sentó varias veces a conversar, nos explicó cómo llegar al centro y también nos recomendó que cosas podíamos hacer. Nos hizo hablar en inglés entre nosotros para que practiquemos y no le gustaba si nos escuchaba hablar en español. Era exigente y tenía un carácter bastante riguroso, pero la realidad es que cuando uno se hospeda en la casa de otro tiene que adecuarse o irse.  Así que decidimos adecuarnos a sus reglas.

En su casa me sentí muy cómoda, Louise me dio desayuno y comida gratis por los dos primeros días. Si queres quedarte más días ella cobra 30 dólares y a cambio te da desayuno, cena y habitación privada con baño incluido. Era una especie de negocio encubierto, porque si hay plata de por medio ya pierde un poco la hospitalidad que propone couchsurfing. Medio raro. Pero viendo lo que costaba un hostel decidí quedarme ahí unos días más.

Allí compartí varios momentos, sobre todo comidas, porque en su casa respetan mucho el horario de la cena. A las 19 hs. ya están todos sentados alrededor de la mesa esperando por la comida, así que al vivir en su casa hay que respetar sus reglas. Un día hicimos ñoquis, otro día empanadas (comida clásica argentina).

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Y así pasé 10 días haciendo couchsurfing en la casa de Louise. La experiencia fue distinta. Si bien estuve muy cómoda y no tuve ningún problema, en esta ocasión pude conocer desde adentro cómo vive una familia típica australiana. Sus reglas, sus normas, sus horarios, sus costumbres, sus tratos, sus no tratos, sus miradas, sus gestos, sus silencios, sus estilos. Y noté lo tan distintos que somos. Las diferencias se ven y se sienten. Sobre todo duele y molesta cuando sobra gran cantidad de comida y en vez de guardarla prefieren tirarla. Pero acaso no hay gente con hambre en este país?? NO, no la hay. Y si la hay no les importa.  En fin, es parte de la experiencia de viajar y vivir con una familia australiana. Descubrir nuevos mundos es parte del aprendizaje.

3. Casa de Ben

Mi tercer experiencia haciendo couchsurfing no fue de las mejores ni de las más comunes. El hombre que nos hospedó de alrededor de 70 años nos recibió muy bien. Nos fue a buscar a la estación de tren y nos llevó en su auto hasta la casa. Nos dio una habitación privada y a los cinco minutos de haber llegado nos invitó con un café. La verdad es que me sentí muy cómoda. Por la tarde fuimos al supermercado con él y otras personas que también se hospedaban allí para comprar comida para la cena.

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Pierre, el chef de la noche

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Al día siguiente todo había cambiado. Nuestro anfitrión ya no estaba del mismo humor. Con bastante alcohol encima y de muy mal modo nos preguntó porque no le ofrecíamos de nuestra comida ni le convidábamos de nuestra cerveza. Le explicamos que como él ya había cenado no pensamos que tenía hambre, y como estaba tomando vino no imaginamos que también quería tomar cerveza…

También se enojó por como lavaba los platos, me sacó la esponja de la mano, dijo que lo estaba haciendo muy lento, y no me dejó terminar. Y como si fuera poco echó de la casa a un chico porque sí, sin fundamentos razonables. Eso y otras tantas cosas más bastaron para que en ese mismo instante decida irme de esa casa. No tenía ningún interés de estar en un lugar donde me maltraten, me hablen mal y encima se emborrachen todo el día. No me da seguridad, confianza ni tranquilidad. Y tampoco me dan ganas de querer entablar una conversación o un intercambio con alguien así.

Por suerte hice caso a mi instinto en irme al día siguiente, porque a los dos días nos enteramos que de nuevo se puso violento, empezó a gritar, a insultar y casi termina todo muy mal.

No fue una buena experiencia pero si me sirvió para aprender a tener más en cuenta los perfiles de las personas con las que quiero hospedarme. Es importante conocer algo sobre el lugar o la persona donde voy a pasar unos días y con quién voy a compartir la casa. Igualmente, lo cierto es que uno no sabe con qué se va  encontrar hasta que llega al lugar, pero lo bueno es saber que en el momento que uno no se siente cómodo puede agarrar sus cosas e irse de la casa, no hay un contrato que nos ate a continuar estando ahí si realmente no la estamos pasando bien.

Recomiendo a todo el mundo hacer couchsurfing porque de esta forma uno aprende a conocer a otros y a conocerse a uno mismo. Se aprende a convivir con otras culturas, en otras sociedades, con otras costumbres, con otros horarios. Y lo mejor de todo es los buenos vínculos y las lindas compañías que uno encuentra haciendo couchsurfing.

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Con Pierre (Francia)

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Con Tina (Alemania)

Con Chris (Inglaterra)

A todos los que tengas ganas de contar cómo les fue haciendo Couchsurfing pueden escribirlo aquí abajo en los comentarios. Siempre es bueno compartir estas experiencias!  😉

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